El domingo amaneció un día espectacular, con un sol radiante que hacia que todo tuviera otro color, después de desayunar nos dirigimos a Pontevedra, ciudad que nos habían recomendado visitar sobre todo el caso antiguo y la verdad es que mereció la pena.
Para comer decidimos ir a O Grove, en unos treintas minutos llegamos y nos fuimos a ver la isla de La Toja, que por cierto y como opinión personal se la han cargado con la urbanizaciones que han edificado y las que están construyendo. Dimos una vuelta por la isla, visitando la capilla de las conchas y admirando los paisajes desde este enclave se pueden ver.
Después de esta visita, no nos quedó más remedio que volver a Santiago, para tomar el avión devuelta a Madrid.
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